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Aprender en casa

Seguridad en internet para menores: guía para adultos

Privacidad, contraseñas, contactos desconocidos y ciberacoso: cómo acompañar a menores en internet y dónde pedir ayuda (INCIBE, línea 017).

Para docentes
7 min de lectura

Internet ofrece a niños y adolescentes enormes posibilidades para aprender, crear y relacionarse. Pero también tiene riesgos que no siempre saben identificar. Esta guía está pensada para los adultos que les acompañan, docentes y familias, con ideas prácticas para educar en un uso seguro y saber dónde pedir ayuda.

Acompañar, más que vigilar

La mejor protección no es una aplicación de control, sino la confianza. Un menor que sabe que puede contar a un adulto lo que le pasa en internet, sin miedo a perder el móvil o a recibir un castigo, está mucho más protegido. Por eso, la primera medida es hablar con naturalidad sobre lo que hacen en internet, igual que hablamos de lo que hacen en el patio o con los amigos.

Las herramientas de control parental pueden ser útiles, sobre todo con los más pequeños, pero no sustituyen la educación. A medida que crecen, el objetivo es que aprendan a protegerse por sí mismos.

La privacidad

Muchos menores comparten información personal sin darse cuenta de las consecuencias. Conviene explicar qué datos no deben compartirse con desconocidos ni publicarse:

  • Nombre completo, dirección, colegio o instituto.
  • Número de teléfono.
  • Fotos con uniforme o con referencias que permitan localizarles.
  • Ubicación en tiempo real.
  • Contraseñas, ni siquiera con los amigos.

Revisad juntos la configuración de privacidad de las aplicaciones y las redes sociales: que los perfiles sean privados, que solo los amigos puedan ver las publicaciones y que la ubicación esté desactivada. Recordad también que las redes sociales tienen edades mínimas de uso.

Lo que se publica, se queda

Una idea clave: lo que se publica en internet puede copiarse, compartirse y permanecer mucho tiempo, aunque se borre. Antes de publicar algo, una buena pregunta es: «¿Me importaría que lo viera mi familia, mi profesorado o alguien dentro de unos años?». Y antes de compartir la imagen de otra persona, siempre hay que pedirle permiso.

Contraseñas y cuentas

Enseñar a crear contraseñas seguras y distintas para cada servicio es una lección básica. Una buena técnica es usar frases largas que sean fáciles de recordar y difíciles de adivinar. Activar la verificación en dos pasos cuando esté disponible añade una capa más de seguridad.

También conviene explicar que nadie de confianza (ni el banco, ni el colegio, ni una red social) pedirá nunca una contraseña por mensaje.

Desconocidos en la red

Algunas personas adultas usan internet para contactar con menores haciéndose pasar por alguien de su edad. Es importante que los menores sepan que:

  • No todo el mundo es quien dice ser.
  • No deben quedar en persona con alguien que solo conocen de internet.
  • No deben enviar fotos personales ni aceptar regalos o dinero de desconocidos.
  • Si alguien les hace sentir incómodos, les pide secretos o les presiona, deben contárselo a un adulto de confianza.

Si un menor cuenta algo así, lo más importante es escucharle con calma, no culparle y buscar ayuda. Conviene guardar las pruebas (capturas de pantalla) y no borrar las conversaciones.

Ciberacoso

El ciberacoso es el acoso entre iguales a través de medios digitales: mensajes ofensivos, difusión de imágenes, exclusión de grupos, suplantación de identidad. Puede ser muy dañino porque no se queda en el centro: llega a casa a través del móvil.

Señales que pueden alertar: cambios de humor tras usar el móvil, rechazo a ir a clase, aislamiento, nerviosismo cuando llega una notificación, o que deje de usar de golpe sus redes. Si se sospecha un caso, hay que hablar con el menor y comunicarlo al centro educativo, que tiene protocolos para actuar. Los centros tienen la obligación de intervenir ante situaciones de acoso que afecten a su alumnado.

Educar también es enseñar a no ser parte del acoso: no reenviar, no reír las gracias, apoyar a quien lo sufre y avisar a un adulto.

Contenidos inadecuados y bulos

En internet hay contenidos que no son adecuados para menores y mucha información falsa. Enseñad a contrastar la información, a fijarse en quién la publica y a desconfiar de lo que parece demasiado sorprendente. Y dejad claro que, si ven algo que les incomoda o asusta, pueden contarlo sin miedo.

Dónde pedir ayuda

En España existen recursos públicos y gratuitos para familias, educadores y menores:

  • Línea 017 de INCIBE: el Instituto Nacional de Ciberseguridad ofrece una línea de ayuda en ciberseguridad, gratuita y confidencial, para resolver dudas sobre privacidad, ciberacoso, contenidos inadecuados o fraudes. Se puede contactar por teléfono marcando el 017 y también por otros canales que indica su web.
  • Internet Segura for Kids (IS4K): el centro de seguridad en internet para menores de INCIBE publica guías y materiales para familias y centros educativos.
  • El centro educativo: tutores, orientación y equipo directivo pueden activar los protocolos de convivencia.
  • Fuerzas y cuerpos de seguridad: ante un posible delito (amenazas, chantaje, contacto sexual con un menor), se debe denunciar.

Si hay un peligro inmediato para un menor, llama al 112.

En el aula

Para el profesorado, la seguridad digital puede trabajarse de forma transversal: analizar noticias falsas, debatir casos ficticios de ciberacoso, configurar la privacidad de una cuenta de prueba o elaborar normas de uso del grupo. Las materias de digitalización y los planes de convivencia del centro son espacios naturales para hacerlo.

Resumen

  • La confianza protege más que cualquier aplicación.
  • Privacidad: perfiles privados, ubicación desactivada y nada de datos personales.
  • Contraseñas seguras y nunca compartidas.
  • Cuidado con desconocidos y con lo que se publica.
  • Ante el ciberacoso, actuar con el centro.
  • Línea 017 de INCIBE para dudas; 112 ante un peligro inmediato.

Internet no es un lugar peligroso en sí mismo, igual que la calle no lo es. Pero, como en la calle, los menores necesitan aprender a moverse con criterio. Nuestro papel es enseñarles y estar ahí cuando lo necesiten.