Aprender en casa
Dislexia y TDAH: señales de alerta y a quién preguntar
Qué señales pueden indicar una dificultad de aprendizaje o de atención y qué pasos dar: tutor, orientación del centro y pediatra.
Muchas familias se preguntan en algún momento si las dificultades de su hijo o hija son normales o si hay algo más. ¿Por qué le cuesta tanto leer si se esfuerza? ¿Por qué no consigue concentrarse en los deberes? Este artículo explica algunas señales que pueden hacer recomendable una valoración y, sobre todo, a quién acudir.
Un aviso importante: este texto no sirve para diagnosticar. Las señales que describimos aparecen en muchos niños sin que haya ningún trastorno, y solo los profesionales pueden valorar cada caso. Su objetivo es ayudarte a saber cuándo preguntar y a quién.
Qué es la dislexia
La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje que afecta sobre todo a la lectura y la escritura. No tiene que ver con la inteligencia ni con el esfuerzo: muchas personas con dislexia son muy capaces en otras áreas. Lo que ocurre es que al cerebro le cuesta más relacionar los sonidos con las letras y automatizar la lectura.
Algunas señales que pueden aparecer, sobre todo en Primaria:
- Lectura muy lenta y con mucho esfuerzo, que no mejora como se esperaría con la práctica.
- Confusión frecuente de letras que se parecen por su sonido o su forma.
- Errores de ortografía persistentes, incluso en palabras muy practicadas.
- Dificultad para recordar secuencias: los días de la semana, el abecedario, las tablas.
- Comprensión oral buena, pero dificultad para entender lo que lee solo.
- Cansancio o rechazo a leer en voz alta.
Qué es el TDAH
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) afecta a la capacidad de mantener la atención, controlar los impulsos y regular la actividad. Puede manifestarse de formas muy distintas: hay niños con más inquietud e impulsividad y otros, a menudo menos visibles, con dificultades sobre todo de atención.
Algunas señales que pueden aparecer:
- Dificultad para mantener la atención en tareas, también en las que le gustan si requieren esfuerzo sostenido.
- Olvidos frecuentes del material, de los deberes o de las instrucciones.
- Dificultad para organizarse y terminar las tareas.
- Inquietud motora: le cuesta estar sentado, se mueve mucho.
- Impulsividad: interrumpe, responde antes de que termine la pregunta, le cuesta esperar turno.
Todo esto es habitual en la infancia en algún grado. La diferencia está en la intensidad, en que se mantenga en el tiempo, en que aparezca en distintos contextos (casa, colegio, actividades) y en que interfiera de forma clara en su vida diaria.
Primer paso: hablar con el tutor o la tutora
Si algo te preocupa, el primer paso es hablar con el tutor o la tutora. El profesorado ve a tu hijo o hija en situaciones de aprendizaje cada día y puede comparar con lo esperable para su edad. Comparte lo que observas en casa, con ejemplos concretos, y pregunta qué observan en clase.
Si ambos veis motivos de preocupación, el tutor puede solicitar la intervención de los servicios de orientación del centro. En muchas comunidades, en Primaria se trata de equipos de orientación educativa y psicopedagógica; en Secundaria, del departamento de orientación del instituto. Estos profesionales pueden realizar una evaluación psicopedagógica.
El papel del ámbito sanitario
En el caso del TDAH, y en ocasiones en otras dificultades, también es importante el ámbito sanitario. Puedes comentarlo con su pediatra, que valorará si es necesaria una derivación a otros especialistas. El diagnóstico clínico del TDAH corresponde a profesionales sanitarios especializados.
Lo ideal es que centro educativo, familia y profesionales sanitarios compartan información y trabajen coordinados.
Qué puede ofrecer el sistema educativo
La normativa educativa contempla que el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo, entre el que se incluyen las dificultades específicas de aprendizaje y el TDAH, reciba los apoyos que necesita. Esos apoyos pueden incluir adaptaciones metodológicas, más tiempo en los exámenes, formatos de evaluación distintos o refuerzo. Cada comunidad autónoma concreta cómo se organizan; el centro te informará.
Mientras tanto, en casa
- Ofrece tareas en pasos cortos y con instrucciones claras.
- Usa rutinas visuales: listas, horarios, colores para cada asignatura.
- Alterna periodos de trabajo con pausas de movimiento.
- Lee con tu hijo o hija y prueba los audiolibros como apoyo.
- Valora el esfuerzo y sus puntos fuertes, que los tiene.
- Evita etiquetas y comparaciones.
En DeberesYa puedes activar desde el botón «Aa» opciones como «Lectura fácil» (más espacio entre letras y líneas), el «Modo foco» (menos elementos en pantalla) o la lectura en voz alta. Son ayudas de accesibilidad, no un tratamiento.
Cuidado con la información en internet
Hay mucha información sobre dislexia y TDAH en internet, y no toda es fiable. Desconfía de los test rápidos que prometen un diagnóstico, de los métodos milagrosos y de quien promete curas. Ante la duda, pregunta a los profesionales del centro y del sistema sanitario.
En resumen
Si algo te preocupa, no esperes a que se resuelva solo: habla con el tutor, pide la valoración de orientación y consulta con su pediatra. Detectar a tiempo una dificultad permite ofrecer los apoyos adecuados y, sobre todo, evitar que tu hijo o hija piense que no es capaz.