Lógica y argumentación · 4.º de ESO
Lógica y argumentación: premisas, conclusiones y falacias
Objetivo
Al terminar sabrás reconocer las partes de un argumento, distinguir deducción e inducción y detectar las falacias más frecuentes.
En pocas palabras (lectura fácil)
Para madres, padres y tutores (1 minuto)
Explicación
Un argumento es un conjunto de enunciados en el que unos, las premisas, se ofrecen como razones para aceptar otro, la conclusión. Palabras como «porque», «ya que» o «dado que» suelen introducir premisas; «por tanto», «luego» o «en consecuencia» suelen anunciar la conclusión.
En un argumento deductivo, si las premisas son verdaderas, la conclusión es necesariamente verdadera. El ejemplo clásico es el silogismo: «Todos los metales conducen la electricidad; el cobre es un metal; luego el cobre conduce la electricidad». En un argumento inductivo, se parte de casos particulares para llegar a una conclusión general probable: «Los veinte cisnes que he visto eran blancos; por tanto, todos los cisnes son blancos» (y, de hecho, existen cisnes negros).
Hay que distinguir validez y verdad. Un argumento es válido si su forma garantiza que la conclusión se sigue de las premisas. Pero puede ser válido y tener premisas falsas: «Todos los peces vuelan; el atún es un pez; luego el atún vuela» es válido, pero su conclusión es falsa porque falla una premisa. Un argumento deductivo sólido necesita forma válida y premisas verdaderas; los inductivos se valoran por la fuerza con que sus premisas apoyan una conclusión probable.
Una falacia es un razonamiento que parece correcto pero no lo es. Algunas frecuentes: ad hominem (atacar a la persona en lugar de a su argumento), hombre de paja (deformar la postura contraria para rebatirla con facilidad), falso dilema (presentar solo dos opciones cuando hay más), apelación a la mayoría («si lo hace todo el mundo, estará bien»), generalización apresurada (concluir algo general a partir de muy pocos casos) y pendiente resbaladiza (suponer sin pruebas que un pequeño paso provocará una cadena de desastres).
Detectar falacias no sirve para «ganar» discusiones, sino para pensar mejor y no dejarse manipular por la publicidad, la propaganda o los mensajes virales. También conviene aplicarlo a los propios argumentos.
Idea clave: Un buen argumento deductivo une premisas verdaderas y una conclusión que se sigue necesariamente de ellas; un buen argumento inductivo hace probable su conclusión; una falacia solo lo aparenta.
Ejemplo resuelto: Analizar un mensaje: «No hagas caso a Daniel sobre el reciclaje: él tiene coche»
- Paso 1 Busco la conclusión: no hay que hacer caso a lo que dice Daniel sobre el reciclaje.
- Paso 2 Busco la premisa: Daniel tiene coche.
- Paso 3 Me pregunto si la premisa apoya la conclusión: que tenga coche no dice nada sobre si sus argumentos sobre reciclaje son buenos o malos.
- Paso 4 Identifico el fallo: se ataca a la persona, no a su argumento.
- Paso 5 Pongo nombre al error: falacia ad hominem.
Resultado: El mensaje es una falacia ad hominem: para valorar lo que dice Daniel hay que examinar sus razones, no su vida.
Resumen
- Un argumento tiene premisas (razones) y conclusión (lo que se defiende).
- Deducción: conclusión necesaria si las premisas son verdaderas. Inducción: conclusión probable.
- Validez (forma correcta) no es lo mismo que verdad (premisas verdaderas).
- Falacias frecuentes: ad hominem, hombre de paja, falso dilema, apelación a la mayoría, generalización apresurada, pendiente resbaladiza.
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Stanford Encyclopedia of Philosophy
Estado curricular: Currículo general LOMLOE · Competencias: CE2. Argumentación y pensamiento crítico · CE1. Indagación y problematización filosófica · CE5. Diálogo y comunicación respetuosa · Referencia: RD 217/2022 · Revisado el 28/10/2026