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Consumo informado · Extraescolar · ESO y Bachillerato (12-18 años)

Leer etiquetas: ingredientes e información nutricional

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Objetivo

Aprenderás a interpretar la etiqueta de un alimento envasado para comparar productos y elegir con criterio.

En pocas palabras (lectura fácil)

Para madres, padres y tutores (1 minuto)

Explicación

En general, la normativa europea exige que los alimentos envasados informen de su denominación, la lista de ingredientes, los alérgenos, la cantidad neta, la fecha de duración, las condiciones de conservación y la empresa responsable, entre otros datos. Existen excepciones: por ejemplo, algunos alimentos de un solo ingrediente no necesitan lista de ingredientes.

Los ingredientes aparecen en orden decreciente de peso: el primero es el que más hay. Si el azúcar aparece al principio de la lista, pesa más que los ingredientes que aparecen después; para saber cuánto azúcar contiene, consulta la tabla nutricional por 100 g o por 100 ml, según corresponda. Los alérgenos se destacan dentro de la lista, en negrita o con otro estilo. Si no se exige lista de ingredientes, se indican mediante la palabra «contiene» seguida de su nombre, salvo que la denominación del alimento ya identifique claramente el alérgeno.

La información nutricional es obligatoria en general, aunque la normativa prevé alimentos exentos, como las frutas y verduras frescas sin transformar. Cuando es obligatoria, se expresa por 100 g o por 100 ml e incluye: valor energético, grasas (y de ellas, saturadas), hidratos de carbono (y de ellos, azúcares), proteínas y sal. Otros datos, como la fibra o las vitaminas, pueden añadirse de forma voluntaria, cumpliendo los requisitos legales.

Para comparar dos productos similares, usa los valores por 100 g o por 100 ml, según corresponda, y comprueba que ambos estén expresados en la misma unidad: las raciones que propone cada marca pueden ser distintas. Fíjate sobre todo en azúcares, sal y grasas saturadas, y en el orden de los ingredientes.

Ojo con las fechas: la fecha de caducidad marca hasta cuándo es seguro un alimento muy perecedero; la de consumo preferente indica hasta cuándo mantiene su calidad óptima si se conserva bien.

Idea clave: Primero los ingredientes, después la tabla por 100 g o por 100 ml: compara productos similares con la misma unidad.

Ejemplo resuelto: Comparamos dos cereales de desayuno

  1. Paso 1 Cereales A: ingredientes «trigo integral (70 %), azúcar, miel...». Por 100 g: azúcares 18 g, sal 0,6 g.
  2. Paso 2 Cereales B: ingredientes «azúcar, harina de maíz, cacao...». Por 100 g: azúcares 35 g, sal 0,9 g.
  3. Paso 3 En B el azúcar es el primer ingrediente: es lo que más hay.
  4. Paso 4 Comparamos por 100 g: A tiene menos azúcares y menos sal.
  5. Paso 5 Elegimos A como opción más habitual y dejamos B para algún día puntual.

Resultado: Los cereales A son una mejor elección para el día a día.

Resumen

  • Los ingredientes van de mayor a menor peso.
  • Cuando hay lista de ingredientes, los alérgenos se destacan en ella; si no se exige esa lista, se indican mediante «contiene», salvo que la denominación del alimento ya identifique claramente el alérgeno.
  • La información nutricional es obligatoria salvo excepciones y se expresa por 100 g o por 100 ml.
  • Compara productos similares por 100 g o por 100 ml, usando la misma unidad en ambos, no raciones distintas.
  • Caducidad = seguridad; consumo preferente = calidad.

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Esquema y resumen (A4) Proyectar en clase

Estado curricular: Currículo general LOMLOE · Competencias: CE4. Consumo responsable y sostenible · CE2. Hábitos de alimentación saludable · CE3. Medida y cálculo en la cocina · CE5. Comunicación y trabajo en equipo · Referencia: RD 217/2022 · Revisado el 28/10/2026