Aprender en casa
Cómo preparar un examen en una semana
Un plan de siete días para repasar sin agobios: organizar el temario, practicar recordando, hacer simulacros y llegar descansado.
Tienes un examen dentro de una semana. Puede parecer mucho tiempo o muy poco, según cómo lo mires. Lo que está claro es que una semana bien organizada da para preparar un examen con tranquilidad, sin quedarte la última noche delante de los apuntes. Aquí tienes un plan día a día que puedes adaptar a tu asignatura.
Antes de empezar: qué entra y cómo será
Lo primero es saber exactamente qué entra en el examen y qué tipo de preguntas habrá. ¿Es de desarrollo, de tipo test, de problemas? ¿Entran los ejercicios del cuaderno? Si no lo tienes claro, pregúntalo en clase. Estudiar sin saber qué te van a preguntar es como hacer la maleta sin saber a dónde vas.
Después, reúne todo el material: libro, apuntes, fichas, ejercicios corregidos y exámenes anteriores si los tienes. Comprueba que no te falta nada; si te falta algún apunte, pídeselo hoy a un compañero, no la víspera.
Día 1: mapa del temario
Haz una lista de todos los apartados que entran. Al lado de cada uno, pon una marca según lo bien que crees que lo llevas: bien, regular o mal. Este mapa te servirá para repartir el tiempo: los apartados que llevas peor necesitarán más sesiones.
Reparte los apartados entre los días 2, 3 y 4. Deja los días 5, 6 y 7 para practicar y repasar.
Días 2, 3 y 4: entender y resumir
Cada día, trabaja una parte del temario. Lee con atención, subraya poco (solo lo esencial) y haz tu propio esquema o resumen. Hacerlo con tus palabras es importante: copiar frases del libro no te obliga a pensar, y explicar algo con tus palabras sí.
Al final de cada sesión, cierra el libro e intenta escribir o decir en voz alta lo que recuerdas. Esta técnica, llamada práctica de recuperación, es una de las formas más eficaces de estudiar: cada vez que intentas recordar algo sin mirar, lo fijas mejor. Lo que no te salga, márcalo para repasarlo.
Empieza cada sesión con unos minutos de repaso rápido de lo del día anterior. Repasar en días distintos, en lugar de todo de golpe, ayuda a que lo aprendido dure.
Día 5: practicar como en el examen
Hoy toca hacer ejercicios. Si el examen es de problemas, resuelve problemas sin mirar la solución hasta el final. Si es de desarrollo, prepara las posibles preguntas y contéstalas por escrito. Si es tipo test, busca preguntas de práctica.
No te limites a los ejercicios que ya sabes hacer. Los que más te cuestan son los que más te enseñan. Cuando te equivoques, no solo corrijas: intenta entender por qué te has equivocado. ¿Fue un despiste, no entendiste el enunciado o no sabías el concepto?
Día 6: simulacro
Hazte un examen de prueba en condiciones parecidas a las reales: sin apuntes, sin móvil y con el tiempo que tendrás. Puede ser un examen de otro año, una ficha o preguntas que te prepare alguien. Al terminar, corrígelo con calma.
El simulacro sirve para dos cosas: detectar lo que aún no dominas y acostumbrarte a gestionar el tiempo. Si ves que no te da tiempo, practica a responder de forma más directa.
Día 7: repaso ligero y descanso
El día antes del examen no es para aprender cosas nuevas. Repasa tus esquemas, vuelve a mirar los errores del simulacro y revisa las fórmulas o fechas clave. Prepara el material que necesitas llevar: bolígrafos, calculadora si se permite, regla.
Y, sobre todo, duerme. Dormir bien la noche antes es parte de la preparación: durante el sueño el cerebro consolida lo que has aprendido. Quedarse despierto hasta tarde estudiando suele restar más de lo que suma.
Trucos que ayudan
- Estudia en bloques de tiempo con pausas cortas; un temporizador te ayuda a no perder la cuenta.
- Deja el móvil en otra habitación mientras estudias.
- Explica el tema a otra persona, aunque sea a tu perro: si puedes explicarlo, lo entiendes.
- Mezcla tipos de ejercicios en vez de hacer veinte iguales seguidos.
- Si te atascas en algo, anótalo y pregúntalo en clase antes del examen.
Durante el examen
Lee todas las preguntas antes de empezar y empieza por las que mejor sabes. Así ganas confianza y te aseguras esos puntos. Vigila el tiempo y, si te bloqueas en una pregunta, pasa a la siguiente y vuelve después. Deja unos minutos al final para revisar.
Si no te da tiempo a todo
A veces la semana se complica. Si ves que no llegas, prioriza: los apartados que más peso tienen y los que llevas peor. Es mejor saber bien la mayor parte del temario que tener una idea vaga de todo.
Y recuerda que un examen mide cómo te ha ido ese día con ese tema, no lo que vales. Si no sale como esperabas, mira qué puedes cambiar para el siguiente y sigue adelante.